La mitad de los penfigoides ampollosos tienen neuropatías

 

 

Área Científica
DERMATOLOGÍA
FUENTE: http://dermatologia.diariomedico.com

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      • SEGURIDAD DE LOS TRATAMIENTOS EN PSORIASIS

        La mitad de los penfigoides ampollosos tienen neuropatías

        Algunas patologías dermatológicas se asocian a otras enfermedades, como es el caso del penfigoide ampolloso y de la psoriasis. Se trata de una información importante que debe tener en cuenta el dermatólogo para el buen manejo de estos pacientes.
        Juana Jiménez Alcalá   |  29/03/2012 00:00
        Juan Ruano, Enrique Casas, María Álvarez, Rafael Jiménez y José Carlos Moreno (sentado). (Juana Jiménez)
        Córdoba ha acogido la celebración de la Reunión Anual de la Sección Andaluza de la Academia Española de Dermatología y Venereología donde los profesionales de este ámbito se han puesto al día en algunas de las enfermedades dermatológicas y en las repercusiones que tienen otras patologías en los pacientes. El organizador de la cita, Rafael Jiménez Puya, del Hospital Reina Sofía, de Córdoba, ha explicado que esta reunión, que se celebra cada año, ha presentado novedades importantes, sobre todo en lo que se refiere a calidad científica.
        Entre algunos de los asuntos que se han abordado se encuentra el del penfigoide ampolloso, sobre el que hay una investigación europea a partir de la cual se ha podido conocer que padecer esta enfermedad supone tener una mayor tendencia a enfermedades neurológicas como demencia o Parkinson; los datos así lo confirman, ya que Jiménez ha recordado que la mitad de los pacientes con penfigoide ampolloso también presentan alguna enfermedad neurológica asociada.

        “La psoriasis es junto con el melanoma la patología dermatológica a la que se le dedica una mayor actividad y dedicación investigadora”

        La reunión, a la que ha acudido el 90 por ciento de dermatólogos andaluces, se ha dividido en tres bloques. Andrés Sanz, anatomopatólogo del Hospital Carlos Haya, de Málaga, ha dirigido el curso precongreso, que se ha dedicado a aspectos más relacionados con la anatomía y las patologías en sí. El segundo apartado ha estado representado por las ponencias de otros expertos de cirugía, genética y otras especialidades colindantes, “con el fin de poder conocer sus puntos de vista en relación a las enfermedades de la piel y para saber qué pueden aportar a los tratamientos de estas patologías”, ha explicado Jiménez.
        El tercer bloque se ha dedicado a la psoriasis, que junto con el melanoma es la patología a la que se le dedica una mayor actividad investigadora.





        Elementos subyacentes
        En este sentido, se han tratado varios puntos en relación con esta enfermedad, como puede ser todo lo que subyace en esta disfunción inflamatoria de la piel y sus relaciones con el sistema cardiovascular, ya que se trata de una enfermedad principalmente del sistema interno del paciente; de ahí que se haya debatido sobre los nuevos tratamientos que ofrecen mayor seguridad y eficacia a los pacientes, como los fármacos biológicos que se han desarrollado en la última década y que ahora están en auge.

        Jiménez ha hecho hincapié en las ventajas de estos nuevos fármacos, “porque el paciente sufrirá menos los efectos secundarios y además no se les van a disminuir sus defensas en otros puntos como ocurría al utilizar tratamientos inmunosupresores; de hecho hemos podido comprobar que pacientes conl as defensas reducidas pueden acceder a estos fármacos biológicos”.

        ESTUDIOS EN PACIENTES CON PSORIASIS

        En el Hospital Universitario Reina Sofía, de Córdoba, se llevan a cabo estudios que profundizan en aspectos de la psoriasis que van más allá de la piel. Es el caso de la investigación de Juan Alberto Ruano, de la Unidad de Dermatología de este centro hospitalario, sobre la asociación epidemiológica entre la psoriasis con el síndrome metabólico. “Queremos guiar a los dermatólogos y darles unas orientaciones para que sepan detectar el síndrome metabólico en sus pacientes”, ha explicado Ruano, quien se refiere al conocimiento que han de tener los dermatólogos para abordar el síndrome metabólico, que a su vez tiene que ver con un mayor riesgo cardiovascular. Ruano ha señalado que existe un componente genético en el síndrome metabólico, pero que también intervienen factores ambientales, como el sedentarismo o la ingesta de grasas saturadas. Además, ha indicado que, “en función de lo que coma la madre en la etapa del embarazo, el niño puede sufrir una serie de modificaciones genéticas que pueden repercutir negativamente en su vida de adulto”. Por otra parte, Ruano se ha referido a las interacciones sociales “ya que éstas pueden condicionar el desarrollo del síndrome. Si tus amigos, familiares o personas cercanas son obesas, tendrías entre tres y cinco veces más posibilidades de convertirte -siempre con matices- en una persona obesa”. En cuanto a la psoriasis, Rafael Jiménez ha destacado que se está estudiando si en estos pacientes hay una mayor incidencia de cáncer, y hasta el momento los datos demuestran que en la población con psoriasis la tendencia de padecer cáncer es un poco mayor. La reunión ha servido para analizar de forma sistemática la piel y, sobre todo, para abordar los aspectos relacionados con estas enfermedades y que van más allá de la piel.

Estudio de la demanda psiquiátrica de un servicio de geriatría.

 

 

 

 

ARTÍCULO ORIGINAL/Psicogeriatría.

FUENTE: http://www.psiquiatria.com

10/ene/2012 Psicogeriatría. 2011 Dic;3(4):151-157.

Psiquiatría de enlace en geriatría: Estudio descriptivo

de la demanda de interconsulta psiquiátrica de un

servicio de geriatría.

Resumen

Objetivo. Describir y valorar los motivos de interconsulta psiquiátrica por parte de un servicio de geriatría dentro de un hospital general.

Pacientes y métodos. Evaluación de datos clínicos contenidos en las historias clínicas o partes de interconsulta de 162 ancianos atendidos por la Unidad de Psicogeriatría, y derivados desde cualquier dispositivo, ambulatorio o de hospitalización, del Servicio de Geriatría durante el periodo de un año. Obtención de datos sociodemográficos y datos clínicos: sexo, edad, estado civil, motivo de consulta y diagnóstico psiquiátrico según la CIE-10, antecedentes médico-psiquiátricos, tratamientos previos y síndromes geriátricos.

Resultados. Los motivos principales de interconsulta hospitalaria fueron depresión (22,6%), alteraciones del comportamiento (22,6%) y ajustes de tratamiento (14,5%), y los diagnósticos psiquiátricos más frecuentes fueron trastornos depresivos (24,2%), delirium (19,4%) y demencia (14,5%). Los motivos de interconsulta ambulatoria más frecuentes fueron síntomas depresivos (42,4%), síntomas de ansiedad (15,2%) y alteraciones del comportamiento (15,2%), y los diagnósticos psiquiátricos ambulatorios más frecuentes, trastornos depresivos (27,3%), demencia (27,3%) y trastornos de ansiedad (11,1%). El principal motivo de consulta en pacientes con demencia fue la depresión (44%). Los síntomas psicológicos y conductuales asociados a la demencia constituyeron el 18,2% de los diagnósticos en general.

Conclusiones. Los trastornos afectivos, asociados o no con deterioro cognitivo, y las alteraciones conductuales asociadas a la demencia son los principales motivos de interconsulta psiquiátrica por parte de los geriatras en un hospital general.

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OTROS ARTÍCULOS/Psicogeriatría.
13/feb/2001 INTERPSIQUIS. 2001; (2)

Manía en el anciano. Escalas

(MANIA IN OLD AGE, SCALES)

 

 

 

Resumen

Existen problemas epidemiológicos en el estudio de la manía porque durante años se ha incluido en el estudio del trastorno maniaco-depresivo o afectivo en general. La epidemiología de la manía en el anciano está poco clara, con algunos estudios sugiriendo que la fase maniaca en este grupo es poco común y otros sugiriendo que no existirían diferencias con la edad o incluso que sería mayor. Aunque esta disparidad resultase de los diferentes criterios diagnósticos aplicados, existe la posibilidad de que un factor desconocido esté actuando en relación con la edad o con el incremento de enfermedades neurológicas en el anciano. Ha existido relativamente poco interés en la creación de escalas de medición de manía y la existencia de dichos instrumentos es limitada.

 

Abstract

There are epidemiological problems in the study of mania because for many years its study was subsumed in the study of manic-depressive, affective or depressive disease in general. The epidemiology of manic illness in the elderly remains unclear, with some studies suggesting that the manic phase of bipolar affective disorder is uncommon in this age group and others that rates are the same or indeed higher. Although it is likely this disparity of views results from differences in diagnostic criteria, there is also the possibility that a subtler factor is in operation, namely, a change in the form and frecuency of manic symptoms in the elderly occasioned either by ageing or by increase in neurological disease. There has been relatively little interest in rating scales for mania, the existing choice of specific instruments is limited.

Manía en al anciano. Escalas

Poco se ha escrito de la existencia de la manía en el anciano. Existen grandes problemas metodológicos en el estudio de la manía en el anciano pues durante muchos años se ha incluido en el estudio del trastorno bipolar o afectivo en general.
Uno de los problemas que se encuentra el investigador de la manía es la relativa falta de escalas específicas para medir manía si se compara con las que existen para medir por ejemplo el trastorno depresivo. La estandarización de la medida de manía y depresión proporciona un lenguaje común a la enorme cantidad de clínicos que se encuentran ante estos cuadros clínicos, minimizando las diferencias debidas a la observación.
Antes de los años setenta había escalas para medir el comportamiento observable, las cuales presentaban la manía como un item y la incluían dentro de la psicopatología general. En general eran muy largas para su uso diario. El descubrimiento del litio como agente terapéutico y la confirmación de su efecto profiláctico sobre las recaidas en el trastorno bipolar ha incrementado la necesidad de precisos instrumentos para el diagnóstico y la medición clínica de los episodios maníacos.
La primera escala específica para la medición de manía apareció en 1971(1). Posteriormente otras escalas han sido construidas(2,3,4,5,6,7) intentando mejorar la escala de Beigel y colaboradores. Tales instrumentos son usados en la actualidad, para determinar la severidad de la enfermedad, predecir y medir la respuesta al tratamiento, hacer diagnósticos diferenciales y delinear los subtipos de los diferentes trastornos.
Varios problemas pueden interferir en la medición de los diferentes estados afectivos. El problema de los diferentes criterios diagnósticos y el de cómo definir poblaciones clínicas homogéneas, afectan claramente a la posterior interpretación de los resultados de la escala. Entre otros factores que también pueden confundir la interpretación de los resultados están las variaciones cíclicas como la estacional, diurna, menstrual…
Las escalas autoaplicadas y las aplicadas por un observador externo, bien sea el psiquiatra o algún miembro del personal de enfermería han sido los dos métodos más importantes de medir la manía. Como veremos no existe una escala específica para la medición de síntomatología maniaca en el anciano.
Se ha sugerido que la manía en el anciano se puede presentar de forma atípica, Slater y Roth, 1977(8) han señalado que la euforia es menos frecuente y llamativa que por ejemplo la hostilidad, irritabilidad y resentimiento en el anciano. Post,1982(9) también describe la irritabilidad como síntoma importante en este grupo de edad así como el trastorno cognitivo acompañante. Refiere que una posible explicación a esta sintomatología atípica sería la presencia de síntomas depresivos acompañantes.
Estas conclusiones son en gran medida derivadas de la observación clínica, no existe sin embargo una investigación empírica de estos aspectos.
Escalas autoaplicadas
En contraste, se han publicado pocas escalas autoaplicadas para la medición específica de la manía, la mayoría de ellas en la última década. La relativa escasez de este tipo de escalas, si lo comparamos con las existentes en otros trastornos afectivos como la depresión, podría reflejar el hecho de que los pacientes maníacos son malos informantes debido a su falta de introspección (Platman et al, 1969) además de la falta de cooperación debido al estado clínico del paciente…
…Finalmente en 1997, Altman(18) y colaboradores han desarrollado la escala ASRM (Altman Self-Rating Mania Scale) de cinco apartados. Los autores han encontado que los pacientes refieren distinta severidad en algunos síntomas al compararlo con la medición de los clínicos, por ejemplo al evaluar la presencia y severidad de la sintomatología psicótica. Los autores por tanto han concluido que por el momento las escalas autoaplicadas no son apropiadas para la medición de síntomas psicóticos en pacientes con trastorno bipolar. El 79.4% de los pacientes maníacos de su estudio tuvieron síntomas psicóticos en el momento de la admisión. No tiene aplicación en la valoración de los estados mixtos.
En resumen, Altman y colaboradores(18) han considerado la escala ASRM útil para medir la presencia y severidad de la manía en pacientes con una sintomatología no muy severa.

Conclusiones

No existe una escala específica para medir la sintomatología maníaca en el anciano, por lo que los síntomas atípicos pueden no ser capturados en la exploración psicopatológica o ser registrados bajo diferentes nombres.
Si embargo su reconocimiento es importante, tanto para conseguir un tratamiento adecuado como para descubrir la etiopatogenia del síntoma.