Tratamientos psicológicos (V). Terapia de familia.

 

 

 

 

 

Tratado de Psiquiatría
Capítulo 46
Tratamientos psicológicos (V).Terapia de familia.
P.Salorio del Moral,J.Rodado Martínez.
Fuente: http://www.psiquiatria.com

Terapia de niños
 Mujeres embriagadas
Cuando la pareja está bien

RESUMEN:

INTRODUCCIÓN
La Terapia Familiar tal como la conocemos en
la actualidad, comienza a desarrollarse en los
Estados Unidos sobre los años 50. En esta
época el Psicoanálisis era una de las principales orientaciones psiquiátricas, pero para muchos
psiquiatras este método no era lo suficientemente
útil, sobre todo en el tratamiento de los pacientes esquizofrénicos, por lo que intentan buscar nuevas alternativas terapéuticas (Pereira, 1994). Esa nueva alternativa era la Terapia Familiar, cuyo objetivo en un
principio no era cambiar unas percepciones individuales, sino cambiar la estructura de la familia y los
patrones de conducta alterados. No era suficiente el
tratamiento individual, ya que además de cambiar los
conflictos internos de la persona era necesario cambiar el medio en el que la persona vive.
En este capítulo se tratará de dar una visión global
de los abordajes teóricos de la familia en cuanto a
evaluación y tratamiento psiquiátrico. Comenzaremos con una revisión histórica de los diferentes modelos teóricos que han dado lugar al movimiento de
la Terapia Familiar, a continuación trataremos de definir qué se entiende por familia, su estructura y sus
funciones, posteriormente revisaremos los principales enfoques en Terapia de Familia y la utilidad del
enfoque sistémico en Psiquiatría. Finalmente cómo
usar eficientemente los distintos tratamientos familiares sistémicos en diferentes patologías como: las toxicomanias, los trastornos de la alimentación, las psicosis y en el tratamiento con niños.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA
Hace años que la Psiquiatría reconoce la influencia crucial de la familia en el desarrollo del individuo
y su psicopatología. Durante muchos años la atención se dirigió de forma primaria al impacto de la
díada madre-hijo en la infancia temprana de este último, siguiendo un modelo de influencia causal que
asumía que las deficiencias de la personalidad materna y su estilo maternal eran responsables de cualquier alteración en la descendencia. En este modelo
los miembros de la familia eran vistos de una forma
colateral y separada al tratamiento individual del paciente (si es que los veían). Un giro paradigmático
ocurrió en los años 50 con el desarrollo de la Teoría
General de Sistemas (Bertalanffy, 1969; Grinker,
1967), la Teoría de las Comunicaciones (Ruesch y
Bateson, 1951), y la Cibernética (Watzlawick y col.,
1967). La observación directa de familias al completo en el estudio de la esquizofrenia (Bateson y col.,
1956; Bowen, 1960; Lidz y col., 1965; Singer y
Wynne, 1965; Wynne y col., 1958) y, posteriormente, bajo distintos grados de disfunción, impulsó
que se pensara en el contexto familiar de los problemas humanos y en una intervención terapéutica destinada a cambiar los patrones de interacción disfuncionales. Todas las investigaciones apoyaban la existencia de unos patrones transaccionales continuos y
repetidos. Dejando de lado cuestiones como el
origen de los problemas, se observó que las interacciones reales ocurrían en forma de ciclos que mantenían o reforzaban la conducta alterada en el paciente, y que existía una cadena de causalidad circular y
compleja que conectaba las acciones y reacciones de
los miembros de la familia. Asimismo, se comprobó
que independientemente del tipo o la profundidad
de la intervención terapéutica individual, los síntomas reaparecían regularmente cuando el paciente
volvía a su vida anterior familiar en casa. El siguiente
paso lógico fue concebir una intervención terapéutica destinada a alterar estos patrones de relación disfuncionales mediante sesiones con la familia al completo.
Los 60 fueron unos años de rápida expansión de
la teoría y de experimentación de los distintos enfoques terapéuticos familiares sobre una gran variedad
de problemas. Este rápido crecimiento con la proliferación de nuevas ideas, técnicas y escuelas teóricas,
puede crear confusión sobre qué es una orientación
sistémica y cómo se practica la terapia familiar. (Rolland y Walsh, 1996).
Desde un punto de vista general, Minuchin en
1975 reconocía la existencia de tres corrientes en
EE.UU.:
—La transicional que trata de amalgamar conceptos nuevos de sistemas con conceptos dinámicos
tradicionales y en el que el tratamiento tiene como
objetivo la reestructuración psicológica del paciente,
poniendo énfasis en la exploración del pasado, en el
contenido de la comunicación y en la utilización de la
transferencia y la interpretación como técnicas.
—La existencial, que tiene como objetivo el crecimiento y expansión de la persona y en el tratamiento pone énfasis en la experiencia en el presente, entre el terapeuta y los miembros de la familia como
instrumento de cambios para ambos.
—La tercera corriente tiene como objeto el cambio del sistema familiar como contexto social y psicológico de los miembros de la familia y en la terapia el
énfasis está en la transformación de los procesos interpersonales en disfunción.

LA FAMILIA. DEFINICIÓN
Hasta la actualidad, la familia era considerada el
grupo primario más relevante de la sociedad, ya que
es en la familia donde el individuo recibe las más eficaces y duraderas pautas de socialización. Su personalidad social se forma en parte con este contacto y
comunicación (Fichter, 1990).
La familia ha sido estudiada en profundidad por
diferentes ciencias, considerándola como un “almacén económico, afectivo, educativo y social” (Garrido, 1995).
Es difícil establecer una definición de familia, ya
que esta ha ido cambiando con el paso de los años y
en función de las ideologías políticas. Si analizamos
las definiciones propuestas por varios autores, podemos llegar a un intento de definición.
Levi-Strauss (cit. por Garrido, 1995) definía a la
familia como “una sociedad formada por el marido, la mujer y los hijos de ambos, unidos por lazos
legales, con derechos y obligaciones prescritas, así
como por vínculos psicológicos y emocionales”.
Gough (cit. por Musitu y Herrero, 1994) considera que con el término de familia se hace referencia a
“una pareja u otro grupo de parientes adultos que
cooperan en la vida económica y en la crianza y
educación de los hijos, la mayor parte de los cuales o todos ellos utilizan una morada común”.
Misitu y Herrero (1994) definen a la familia como
“un grupo de personas directamente ligadas por
nexos de parentesco, cuyos miembros adultos asumen la responsabilidad del cuidado y educación
de los hijos”.
Para Garrido (1995) la familia es “un grupo que
tiene una estructura básica (padre-madre-hijos)
habitando en un espacio durante diversos ciclos
vitales que tiene como fin cumplir con funciones
sexuales-reproductoras, económicas, socioeducativas y afectivas abierta tanto a la familia extensa
como a la comunidad”.
En todas estas definiciones podemos observar como se hace referencia a que la familia es un grupo
de personas unidas por lazos de parentesco, que tienen una estructura y que realizan determinadas funciones.

ESTRUCTURA Y FUNCIONES DE LA FAMILIA
En general en cuanto a la estructura, existen
diferentes tipos de familia
—Familia extensa o amplia.
—Familia nuclear o conyugal.

Familia extensa
Se entiende por familia extensa un grupo formado por personas que están unidas por lazos de parentesco, que pueden pertenecer a distintas generaciones o que sean miembros familiares de una
generación particular así como sus cónyuges. Este tipo de familia es característico de las sociedades
preindustriales, en ellas los hombres y las mujeres se
casan pero continúan perteneciendo a la familia de
los padres de uno de los cónyuges.
En cuanto a las relaciones entre sus miembros,
predominaban las jerarquías de los padres sobre los
hijos, de los ancianos sobre los jóvenes, de los mayores sobre los menores, correspondiendo a la mujer el
papel de subordinación.
En relación a lo económico, este tipo de familia
constituía la unidad de producción y de consumo, estableciendo una tácita división del trabajo.

Familia nuclear
La familia nuclear, también denominada conyugal, elemental, básica o simple es el prototipo de familia que predomina en la actualidad. Es un grupo
formado por un hombre, una mujer y sus hijos socialmente reconocidos.
Para Murdock (citado por Garrido, 1995) la familia nuclear es un grupo social humano universal,
ya sea como la única forma de familia o como unidad básica integrante de formas familiares más
complejas.
En general por familia nuclear se entiende aquella
comunidad en la que predomina exclusivamente un
principio de parentesco primario: marido, esposa y
uno o más hijos. En este tipo de familia tiene lugar
una prevalencia de lo afectivo sobre lo económico, lo
que supone una gran riqueza y al mismo tiempo una
mayor fragilidad desde un punto de vista sociológico,
ya que está expuesta a mayores crisis psicológicas
(Pastor, 1988).

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