Enfermedades físicas en pacientes con trastornos mentales graves.

 

 

 

 

 

 

Fuentes:
http://www.wpanet.org
Asociación Mundial de Psiquiatría
Sociedad Española de Psiquiatría
http://www.sepsiq.org

MÓDULO EDUCATIVO DE LA WPA

Enfermedades físicas en pacientes con trastornos
mentales graves. 1. Prevalencia, repercusión de los
medicamentos y discrepancias en la asistencia sanitaria

*************************************************

Department of Psychiatry and Psychotherapy,
Technische Universität München, Munich, Germany

La vida de las personas con enfermedades mentales graves (EMG) es más breve comparada con la de la población general. Esta mortalidad excesiva se debe
principalmente a las enfermedades orgánicas. Informamos las tasas de prevalencia de diferentes enfermedades orgánicas y también opciones de estilo de vida
individual importantes, efectos secundarios del tratamiento psicoativo y discrepancias en el acceso a la asistencia sanitaria, utilización y prestación de servicios
que contribuyen a estos desenlaces desfavorables en la salud física. Realizamos una búsqueda en MEDLINE (1966 a agosto de 2010) combinando los términos
MeSH de esquizofrenia, trastorno bipolar y trastorno depresivo mayor con los diferentes términos MeSH de las categorías de enfermedades orgánicas generales
para seleccionar los análisis pertinentes y los estudios relevantes adicionales a través de las referencias cruzadas, a fin de identificar las cifras de prevalencia
y los factores que contribuyen a las tasas excesivas de morbilidad y mortalidad. En comparación con la población general, las enfermedades nutricionales y
metabólicas, cardiovasculares, enfermedades virales, respiratorias, musculoesqueléticas y estomatognáticas, así como disfunción sexual, complicaciones del
embarazo y posiblemente neoplasias malignas relacionadas con la obesidad, tienen más prevalencia en las personas con EMG. Al parecer el estilo de vida al
igual que los factores específicos del tratamiento constituyen gran parte del incremento del riesgo para casi todas estas enfermedades orgánicas. Es más, hay
suficientes indicios de que las personas con EMG tienen menos posibilidades de recibir grados de asistencia normales para la mayor parte de estas enfermedades. Los factores relacionados con el estilo de vida, relativamente fáciles de cuantificar, apenas se toman en cuenta en la detección sistemática. Las pruebas
iniciales de múltiples variables físicas importantes no se llevan a cabo con la frecuencia debida. Además de los factores relacionados con el estilo de vida
que son modificables y los efectos secundarios de los psicofármacos, aún no ha mejorado el acceso a la asistencia sanitaria y la calidad de la misma para las
personas con enfermedades mentales graves.
Palabras clave: Enfermedades orgánicas, enfermedades mentales graves, trastorno bipolar, depresión, esquizofrenia, psicofármacos, discrepancias en la asistencia sanitaria.
(World Psychiatry 2011;10:52-77)

Diversos análisis y estudios han demostrado que las personas con enfermedades mentales graves (EMG), entre ellas,esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno esquizoafectivo y
trastorno depresivo mayor, tienen tasas excesivas de mortalidad, de dos o tres tantos mayores que las de la población general (1-21). Esta brecha de mortalidad, que se traduce en una
esperanza de vida de 13 a 30 años más breve en los pacientes
con EMG (4,5,22-27), se ha ampliado en los últimos decenios
(11,28-30), incluso en países en los que en general se reconoce
que es satisfactoria la calidad del sistema de asistencia sanitaria (11). Casi un 60% de esta mortalidad excesiva se debe a
enfermedades orgánicas (27,31).
Las personas con EMG son propensas a muchos problemas de
salud física diferentes (Tabla 1). Aunque estas enfermedades también son frecuentes en la población general, su repercusión en las
personas con EMG es notablemente más importante (31,32).
Si bien muchos factores contribuyen a la salud física deficiente de las personas con EMG (33), el incremento de la
morbilidad y la mortalidad que se observa en esta población se
debe en gran parte a una mayor prevalencia de factores de riesgo modificables, muchos de los cuales están relacionados con
opciones de estilo de vida individuales (31). Sin embargo, esta
no es toda la historia. Al parecer el bienestar orgánico de las
personas con enfermedades mentales (graves) se ha descuidado bastante durante decenios (15) y todavía continúa así en la

actualidad (7,34-39,40,41). Cada vez hay más pruebas de que
las discrepancias no sólo en el acceso a la asistencia sanitaria y
su utilización, sino también en la prestación de cuidados para
la salud contribuyen a estos desenlaces desfavorables en la salud física (33-39). Una confluencia de factores relacionados
con los pacientes, los prestadores de servicios y el sistema han
creado una situación en la que el acceso a la asistencia sanitaria y la calidad de esta son problemáticos para las personas
con EMG (31). Esto no es del todo sorprendente pues en la
actualidad nos hallamos en una situación en la cual las brechas
en el acceso a la asistencia sanitaria, tanto en un mismo país
como en diversos países, son mayores que en ninguna época de
la historia reciente (42). Por tanto, este problema creciente de
trastornos médicos concomitantes y muerte prematura de las
personas con EMG necesita de acciones urgentes.
En este artículo se resalta la prevalencia de los problemas de
salud orgánica en personas con EMG. Así mismo, se evalúan
los factores contribuyentes que repercuten en la salud física de
estas personas, tales como psicofármacos (antipsicóticos, antidepresivos y estabilizadores afectivos), opciones de estilo de
vida individuales (p. ej., tabaquismo, dieta, ejercicio), síntomas
psiquiátricos, así como discrepancias en la asistencia sanitaria.

Este es un análisis selectivo más que sistemático de los datos clínicos disponibles sobre los problemas de salud física en
personas con EMG, pues no incluimos todas las enfermedades
orgánicas, no realizamos una búsqueda en MEDLINE (1966
a agosto de 2010) de datos epidemiológicos, de morbilidad y
mortalidad sobre la interrelación existente entre las enfermedades orgánicas y la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el
trastorno depresivo mayor. Combinamos los términos MeSH
de estos trastornos psiquiátricos con los diferentes términos
MeSH en las categorías importantes de enfermedades orgánicas generales. Incluimos análisis pertinentes para identificar
cifras de prevalencia y factores que contribuyen a las tasas excesivas de morbilidad y mortalidad. Realizamos una búsqueda
de estudios pertinentes adicionales en las listas bibliográficas
de las reseñas. Así mismo, si fue necesario para obtener más
información específica, para algunas de las categorías generales sobre las enfermedades orgánicas (p. ej., enfermedades
respiratorias), también utilizamos enfermedades orgánicas específicas como un término de búsqueda.

EnferMeDaDes orGÁnicas vincUlaDas a
enferMeDaDes Mentales Graves o a
trataMiento con psicofÁrMacos

obesidad

La obesidad se está convirtiendo en una crisis de salud cada
vez más importante y creciente y está afectando tanto a los
países desarrollados como a los países en vías de desarrollo
(43,44). Las personas con obesidad tienen una vida más breve y un incremento del riesgo de diversos trastornos médicos
generales, entre ellos diabetes mellitus de tipo 2, DM (riesgo
relativo, RR > 3), enfermedades cardiovasculares, ECV (RR >
2 a 3), dislipidemia (RR > 3), hipertensión (RR > 2 a 3), dificultades respiratoria (RR > 3), anomalías en las hormonas de
la reproducción (RR > 1 a 2) y algunas neoplasias malignas (p.
ej., del colon), (RR > 1 a 2) (22,45-49,50).
Se dispone de varios métodos para evaluar la preobesidad
y la obesidad. El índice de masa corporal (IMC) es un cálculo
directo basado en la estatura y el peso (kg/m2). Un IMC de ≥

25 kg/m2 corresponde a preobesidad, un IMC de ≥ 30 kg/m2
a obesidad (31). Se sabe que los IMC de ≥ 30 kg/m2 abrevian
la esperanza de vida (48,51). Sin embargo, tomando en cuenta
los datos indicativos de más riesgo de morbilidad y mortalidad
con IMC inferiores a 30 kg/m2 en las poblaciones asiáticas, el
umbral para la definición de preobesidad en estos grupos de población se modificó a un IMC de ≥ 23 kg/m2 y el umbral para
la obesidad a un IMC de ≥ 25 kg/m2. El perímetro de la cintura
(PC), una medida del tejido adiposo abdominal o central, está
surgiendo como un factor pronóstico de riesgo de enfermedades
cardiovasculares potencialmente más válido y fiable, al igual
que de diabetes mellitus de tipo 2 y otros trastornos relacionados
con riesgo metabólico, en comparación con el IMC (31). Las
pruebas que se han acumulado aducen que se debieran utilizar
valores umbrales del perímetro de la cintura más bajos en los
asiáticos, ya que esta población está propensa a morbilidad y
mortalidad vinculada a la obesidad con perímetros de cintura
más pequeños (52 a 56). La Federación Internacional de Diabetes (IDF) proporciona criterios específicos de género sexual y
raza para definir el PC que permita identificar a las personas con
obesidad central, ajustando así este criterio para que sea también
útil en poblaciones no caucásicas (Tabla 2). Sin embargo, todavía son necesarios estudios prospectivos a largo plazo para identificar valores de umbral de PC más fiables para los diferentes
grupos étnicos, sobre todo las mujeres (57).

Obesidad en pacientes con enfermedades mentales graves

La EMG y la obesidad se superponen en un grado clínicamente significativo (45). Pruebas crecientes indican que las
personas con EMG, en comparación con la población general,
tienen más riesgo de preobesidad (es decir, IMC = 25 a 29, 9, a
menos que sean asiáticos: IMC = 23 a 24,9), obesidad (es decir,
IMC ≥ 30, a menos que sea asiáticos: IMC ≥ 25) y obesidad abdominal (véase Tabla 2) 63-75), aún en la fase de enfermedad
temprana o sin medicación (76-78). Sin embargo, el riesgo de
obesidad en las personas con EMG varía según el diagnóstico.
Las personas con esquizofrenia tienen un incremento de 2,8
a 3,5 en las posibilidades de ser obesas (79). Varios estudios
canadienses y estadounidenses comunicaron tasas de obesidad

(IMC ≥ 30) en pacientes con esquizofrenia de un 42% a un 60%
(63,79,80). Por otra parte, las personas con depresión mayor o
trastorno bipolar tienen un incremento de 1,2 a 2,5 en las posibilidades de ser obesas (IMC ≥ 30) (44,69,70,81,82). Las investigaciones clínicas han señalado que hasta 68% de los pacientes
con trastorno bipolar que buscan tratamiento tienen preobesidad
u obesidad (83). En un estudio se encontró una tasa de obesidad
(IMC ≥ 30) de 57,8% en pacientes con depresión grave (84).
En los pacientes con EMG, al igual que en la población general, la obesidad está vinculada a factores relacionados con el
estilo de vida (p. ej., falta de ejercicio, dieta deficiente) pero
también con factores asociados a enfermedades (síntomas negativos, de desorganización y depresivos) y al tratamiento,
lo que comprende labilidad del peso ante determinados psicofármacos. Los efectos adversos, como la sedación, también
debieran considerarse como posibles factores que contribuyen
al aumento de peso además de los efectos provocados por los
fármacos sobre el apetito y la ingesta de alimento, que todavía
no están del todo dilucidados (45,73,50,85-87).
Obesidad y psicofármacos
El aumento de peso durante el tratamiento agudo y de mantenimiento de los pacientes con esquizofrenia es un efecto secundario bien establecido de los antipsicóticos (AP), que afecta
a entre un 15% y 72% de los pacientes (26,50,77,88-98). Cada
vez hay más pruebas de efectos similares en los pacientes con
trastorno bipolar (65,83,99). Hay una jerarquía para el riesgo
de aumento de peso con AP que se ha confirmado en diferentes estudios y metanálisis (88,92,100-106). El aumento de peso
es máximo con la clozapina y la olanzapina (107,108), en tanto
que la quetiapina y la risperidona tienen un riesgo intermedio.
El aripiprazol, la asenapina, la amisulprida y la ziprasidona tienen escaso efecto sobre el peso corporal. Un análisis sistemático reciente de estudios aleatorizados y comparativos con placebo

sobre nuevos antipsicóticos en niños y adolescentes (< 18 años
de edad) identificó la misma jerarquía para el riesgo de aumento
de peso en este grupo de edad vulnerable (109). Entre los antipsicóticos usuales, los fármacos con baja potencia, como la clorpromazina y la tioridazina tienen más riesgo que los fármacos
de gran potencia como el haloperidol (110-112). Sin embargo,
ningún fármaco debe considerarse como verdaderamente neutral en cuanto al peso, ya que la proporción de individuos que experimentan un aumento de peso de ≥ 7% es mayor con cualquier
AP atípico que con placebo (92) y todos los AP han causado
aumento de peso importante en pacientes que nunca han recibido estos fármacos o que los reciben por primera vez (113-115).
Aun la amisulprida, la ziprasidona y el haloperidol en dosis bajas mostraron que producían un incremento de peso notable de
9,7 kg, 4,8 kg y 6,3 kg, respectivamente, al final de un estudio de
12 meses en torno a los AP en pacientes con su primer episodio
(102). Igualmente, los antidepresivos (AD) como la paroxetina
(116) y los estabilizadores afectivos como el litio y el valproato
(117-119) se ha relacionado con aumento de peso (Tabla 3).
La gran variabilidad interindividual en el aumento de peso
provocado por los medicamentos indica que los factores genéticos influyen en el riesgo para aumentar de peso (50,122).
Estudios de indicadores genéticos del aumento de peso en personas que reciben tratamiento antipsicótico se han enfocado
sobre todo pero no de manera exclusiva (139) en los polimorfismos génicos HTR2C (132-135) y LEPR (135,136). Aunque
los resultados son alentadores, la participación de los factores
genéticos para pronosticar este efecto secundario grave sigue
siendo una opción para el futuro.(…)

Trastornos mentales y del comportamiento debidos al consumo de alcohol.

TRATADO DE PSIQUIATRÍA.
Capítulo 11
Trastornos mentales y del comportamiento debidos al consumo de alcohol
Fuente: http://www.psiquiatria.com

P. A. Soler Insa, J. Sanahuja Solans, A. Mengual Prims

 

 

RESUMEN:
INTRODUCCIÓN
A
pesar de la magnitud del los problemas sanitarios provocados por el consumo de
bebidas alcohólicas y su antigüedad, el alcoholismo (o dependencia del alcohol) no
ha estado considerado por la Medicina como una
entidad clínica (enfermedad o trastorno) hasta muy
recientemente. Tradicionalmente la Medicina ha
estudiado las patologías debidas al consumo-abuso
de bebidas alcohólicas (somáticas o psiquiátricas), o
ha considerado al alcoholismo (y a las demás drogodependencias) como síntomas (secundarios a
trastornos de personalidad o a otras patologías psí-
quicas).
Es en 1952 cuando aparece el DSM-I (1) que
acepta el trastorno mental denominado “adicción al
alcohol”. Entre ese mismo año y 1960 Jellinek
publicó diversos trabajos conceptualizando al alcoholismo como “enfermedad” (2,3). Para Jellinek la “enfermedad alcohólica” era consecuencia del uso prolongado que desembocaba en la pérdida de control
del uso y en perjuicios personales o sociales.
Para la Organización Mundial de la Salud la conceptualización del alcoholismo como entidad nosoló-
gica se concreta también entre los años 60 y 70
(4,5).
En España autores como Pérez-Martorell, Piqueras,
Bogani, Santo-Domingo, Alonso-Fernández, Freixa y

Bach estudiaron la problemática y fueron pioneros en
la difusión del concepto y en la puesta en marcha de
programas terapéuticos (6-10).
Después de la publicación de los Criterios Diagnósticos de Investigación (11) en 1975 y las diferentes versiones de las Clasificaciones Internacionales
de Enfermedades (CIE) y DSM (hasta la actual, IV
versión) la CIE-10 (12), en el capítulo V (Trastornos
Mentales y del Comportamiento), clasifica los trastornos debidos al consumo de psicotropos en las secciones de la F10 a la F19. La F10 corresponde a los
“debidos al alcohol”, y comprende:
F10.0. Intoxicación aguda.
F10.1. Consumo perjudicial.
F10.2. Síndrome de dependencia.
F10.3. Síndrome de abstinencia.
F10.4. Síndrome de abstinencia con delirium.
F10.5. Trastorno psicótico.
F10.6. Síndrome amnésico.
F10.7. Trastorno psicótico residual y tardío.
F10.8. Otros trastornos mentales inducidos por el
alcohol.
F10.9. Trastorno mental o del comportamiento
sin especificar.
Los criterios clínicos para cada diagnóstico se incluyen en el correspondiente apartado dentro del capítulo.
Por consumo perjudicial (F10.1) se entiende
aquél que está afectando a la salud física o mental,

sin cumplir los criterios ni de dependencia ni ningún
otro de los señalados dentro de F10.
CONCEPTO Y DIAGNÓSTICO
DE DEPENDENCIA DEL ALCOHOL
La enfermedad alcohólica ha sido clasificada inicialmente (DSM-I) entre las sociopatías; posteriormente, considerada más desde un modelo médico,
su diagnóstico se circunscribió a la existencia de dependencia física (tolerancia y síndrome de abstinencia). Desde el DSM-III-R se ha conceptuado más como un cuadro sindrómico caracterizado por un
patrón patológico de uso con consecuencias médicas
y sociales para el afectado. En la CIE-10 se cita expresamente como síndrome de dependencia, que
para su diagnóstico requiere la existencia de intenso
deseo de consumir (dar prioridad al consumo), consecuencias para el sujeto y, lo más básico y específico, pérdida de la capacidad de control del uso (PCCU). En efecto la PCCU probablemente define
mejor que cualquier otro aspecto la dependencia de
cualquier droga y es sobre ese aspecto, especialmente, hacia dónde deben dirigirse los interrogatorios a
los supuestos sujetos dependientes.
Es característico que el sujeto dependiente, víctima de un intenso (a veces irresistible) deseo de consumir, abandone otras actividades (antes consideradas placenteras) y dedique tiempo a la obtención y
consumo de bebidas alcohólicas (actividad que se
convierte en prioritaria o “principal”), y todo ello aún
siendo consciente de que el consumo comportará
consecuencias negativas a nivel personal o social.
La existencia de tolerancia y abstinencia somática
clarifican el diagnóstico pero no son requisitos indispensables para el mismo.
Las pautas para el diagnóstico indicadas en la
CIE-10 obligan, para poder realizar el diagnóstico de
dependencia, a la presencia de por lo menos tres de
los siguientes síntomas en el último año:
a) Deseo intenso de consumir bebidas alcohólicas;
b) Disminución de la capacidad para controlar el
comienzo o la finalización del consumo de bebidas
alcohólicas;
c) Signos de abstinencia de alcohol en algún momento o utilización de otras sustancias para impedir
su aparición;
d) Aparición de tolerancia;
e) A causa del consumo de alcohol se han abandonado otras actividades antes placenteras, o se dedica
más tiempo que antes a obtener, consumir y recuperarse del consumo de alcohol;
f) El consumo de bebidas alcohólicas persiste a pesar de la conciencia de perjuicio que ocasiona a uno
mismo (daño físico o mental).
El DSM-IV (13) sigue idénticos criterios.
Como siempre que se diagnostica un síndrome de
dependencia, es obligado investigar el consumo per-

judicial o dependencia de otras sustancias (circunstancia frecuente). Es recomendable también investigar la existencia de automedicación o abuso de otras
sustancias no psicotropas (analgésicos, etc.), que deberán codificarse como F55 (y un cuarto dígito para
especificar el tipo de sustancia).
EPIDEMIOLOGÍA DEL ALCOHOLISMO
El consumo de alcohol puro por habitante y año ha
ido creciendo en España en las últimas décadas. Actualmente se consume un 116% más que en 1940; el
consumo de cerveza ha aumentado un 2.500% en
ese período, y el de licores destilados un 96% (14).
Todos los estudios epidemiológicos más recientes
sobre abuso y dependencia del alcohol realizados en
países occidentales constatan que éste es un problema creciente, cada vez más grave, y cada vez más
propio de personas jóvenes, entre 15 y 30 años de
edad.
Encuestas realizadas en Catalunya indican que un
10% de los jóvenes entre 15 y 29 años consumen
más de 525 ml de alcohol puro a la semana (equivalente a 75 ml diarios) y que un 25% de estos realiza
todo el consumo durante el fin de semana (14).
Nuevas formas de consumo han aparecido, especialmente entre adolescentes, como el uso de alcohol
con un “patrón-droga” durante los fines de semana,
es decir con intención de intoxicarse.
También es cada vez más frecuente el uso conjunto de bebidas alcohólicas y otras sustancias, psicofármacos o drogas ilegales.
Aunque desde un punto de vista intercultural aún
prevalece el alcoholismo masculino en los últimos
tiempos éste trastorno ha aumentado mucho entre
las mujeres.
Según las encuestas del Ministerio de Sanidad y
Consumo la edad promedio de inicio en el uso de
bebidas alcohólicas se sitúa actualmente alrededor de
los 13 años, y un 10% de la población efectúa un
consumo excesivo o de alto riesgo (18% de los varones y 2% de las mujeres). Por edades los grupos de
más riesgo son los de 45-64 y 16-24 años de edad,
por ese orden (15).
En cualquier caso, la tópica imagen del alcohólico
anciano y marginal es sólo una fantasía (16).
El estudio ECA (16) no sólo demostró que los problemas por abuso o dependencia de alcohol ocupaban el primer lugar en prevalencia entre los 15 diagnósticos psiquiátricos investigados, sino que afectaba
entre un 7-14% de la población general (13,6 a lo
largo de la vida) (17). El mismo estudio demostró que
únicamente un 3% de los alcohólicos eran indigentes
y que la prevalencia disminuía a partir de los 55 años
de edad.
“El alcohólico medio está casado y tiene un trabajo
y una vivienda alejada de los barrios bajos. El alcohó-
lico medio puede encontrarse en la mayoría de las fa-
milias o lugares de trabajo, a nuestro alrededor… Los

alcohólicos medios no se encuentran al borde de la
catástrofe, aunque en el momento en que se identifican y se tratan, la mayoría de ellos hayan llegado a
ese punto…La edad promedio de inicio del alcoholismo se sitúa a lo largo de la segunda década de la vida,
tanto para hombres como para mujeres…” (18).
La mayoría de los estudios estima que el riesgo a
lo largo de la vida de padecer dependencia del alcohol es en la actualidad aproximadamente del 9-10%
para los varones y del 3-5% para las mujeres; el mismo riesgo para alcanzar un consumo perjudicial sería
prácticamente el doble.
Freixa ha realizado recientemente una completa
revisión de los datos epidemiológicos referidos a
nuestro país (19); en la misma se indica que la mortalidad global, en España, atribuible a la ingesta de
bebidas alcohólicas es de unos 25.000 casos año.
Entre un 70-80% de las cirrosis hepáticas son de origen alcohólico.
El suicidio es tan frecuente entre los alcohólicos
como entre los depresivos. Además el cáncer de origen alcohólico, la hipertensión, la enfermedad ulcerosa, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la
miocardiopatía y otras patologías médicas, junto a
los accidentes laborales y de tránsito, y la violencia,
contribuirían a esas cifras de mortalidad.
La prevalencia de los alcohólicos visitados en la
práctica clínica (asistencia primaria) varía según los
estudios entre el 25 y el 50%, y la elevada comorbilidad física y psiquiátrica ocasiona un elevado uso de
servicios sanitarios y bajas laborales. Problemas psí-
quicos y bajas laborales también son más frecuentes
entre quienes conviven con los dependientes del alcohol.
Los estudios sobre prevalencia de problemas relacionados con el alcohol en los servicios de Medicina
de los Hospitales Generales, en España, dan cifras entre el 15 y el 35% (20-23). Las cifras varían según el
método utilizado para la detección de casos o el diagnóstico y el tipo de servicios hospitalarios investigado.

Pink Floyd Comfortably Numb letra de la canción.

Sigue alentando a las familias para llevar a casa la ciencia.

Scientific American Sigue alentando a las familias para llevar a casa la ciencia

COMUNICADO DE PRENSA DE LA NATURALEZA grupo editorial
06 de octubre 2011

Contacto: Rachel Scheer
Relaciones Públicas Corporativas, Nature Publishing Group
T: + 212 451 8569 r.scheer @ us.nature.com
06 de octubre 2011 – Scientific American ha lanzado hoy llevar a casa la Ciencia como una iniciativa en curso semanal. Traer características principal Ciencias participar las actividades de ciencia que los padres y los niños pueden hacer juntos en unos pocos minutos, utilizando materiales de uso doméstico disponible. Una nueva actividad se publicarán todos los jueves con videos ocasionales.
“Como padre, mi objetivo en la creación de llevar a casa la ciencia fue simple,” dijo Mariette DiChristina, redactor jefe de Scientific American . ”Quería que las familias se diviertan el ejercicio de su curiosidad y la exploración de la ciencia, junto con actividades fáciles que a menudo pueden hacer con los elementos comunes de la casa. Estamos encantados de ofrecer ahora estas actividades populares como un artículo semanal.”
Llevar a casa la ciencia se puso en marcha en mayo de 2011 como libre de un mes la serie en línea diseñado para inspirar a una nueva generación de “Los estadounidenses científico.” Trae nuevas actividades de Ciencia Inicio de mirar hacia adelante para incluir la prueba del color de las hojas de otoño y la construcción de un puente colgante pequeño con un amigo.
Asesores educativos para la serie incluirá la National Science Teachers Association y la New York Academy of Sciences. Socios de contenido, incluyendo CityScience, Crazy tía ​​Lindsey y Amigos Ciencia, contribuirá a que la ciencia basada en actividades y vídeos dirigidos a niños de edad de seis a 12. Al igual que antes, todas las actividades, videos, datos curiosos, y las explicaciones son siempre, en la sección de educación dedicado de larevista Scientific American sitio web ( ScientificAmerican.com / BringScienceHome ) y compartido en Facebook, Twitter y YouTube.
Acercar la ciencia familiar es una de una serie de iniciativas de educación de la revista Scientific American , como parte de su compromiso de cambiar la ecuación. En septiembre de 2010, Nature Publishing Group (NPG), Scientific American organización ‘s padre, se unió a cambiar la ecuación, un director general liderada por asociación público-privada para apoyar la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) de alfabetización en los Estados Unidos.
Para más información sobre el programa, por favor visite el sitio web:
Acerca de la revista Scientific American
Scientific American está en el corazón de los consumidores Nature Publishing Group, la división de medios, para satisfacer las necesidades del público en general. Fundada en 1845, la revista Scientific American es la más antigua revista publicada continuamente en los EE.UU. y la publicación líder con autoridad para la ciencia en los medios de comunicación en general. Junto con scientificamerican.com y 14 ediciones en idiomas locales en todo el mundo llega a más de 5 millones de consumidores y científicos. Otros títulos incluyen la Mente Scientific American y Spektrum der Wissenschaft en Alemania.Para más información, visite http://www.scientificamerican.com.

Los astrocitos influyen en las células de la respiración.

Publicado en Internet el 15 de julio 2010 | Nature | doi: 10.1038/news.2010.355

Fuente:http://www.nature.com/news/2010/100715/full/news.2010.355.html

Noticias

Soplo de aire fresco para las células “pegamento” del cerebro

 

Los astrocitos pueden tener un papel importante en la regulación de la respiración.
Miriam Frankel

Un tipo de célula cerebral que se cree responsable de apoyo a otras células pueden tener un papel insospechado en el control de la respiración.

En forma de estrella células llamadas astrocitos, que se encuentra en el cerebro y la médula espinal, es posible introducir cambios “sentido” en la concentración de dióxido de carbono en la sangre y estimular las neuronas para regular la respiración, según un estudio publicado en línea en la ciencia hoy en día uno . La investigación podría arrojar alguna luz sobre el papel de los astrocitos en ciertas enfermedades respiratorias, tales como muerte súbita, que no se comprenden bien.
Los astrocitos son un tipo de células gliales – el tipo más común de células cerebrales, y mucho más abundantes que las neuronas. “Históricamente, las células gliales se pensó sólo para” pegar “el cerebro, al proporcionar la estructura neuronal y el apoyo nutricional, pero no más”, explica el psicólogo Alexander Gourine del University College de Londres, uno de los autores del estudio. “Este viejo dogma ahora está cambiando dramáticamente, algunos estudios recientes han mostrado que los astrocitos pueden realmente ayudar a las neuronas para procesar la información.”
“El aspecto más importante de este estudio es que un cambio considerable en las ideas acerca de cómo la respiración es controlada”, dice David Attwell, un neurocientífico de la University College London, quien no participó en el estudio.
“Lo que este estudio hace es hermoso y muy emocionante.”
Durante el ejercicio, la cantidad de CO 2 en la sangre aumenta, haciendo que la sangre sea más ácida. Hasta ahora, se pensaba que este cambio de pH se ‘sentía’ por neuronas especializadas que señalan a los pulmones para expulsar a más de CO 2 . Pero el estudio encontró que los astrocitos pueden percibir como una disminución en el pH también – un cambio que provoca un aumento en la concentración de iones de calcio (Ca 2 + ) en las células y la liberación del mensajero químico adenosina-5′-trifosfato (ATP ). Los investigadores creen que el ATP estimula las neuronas cercanas que están involucrados en la respiración, los cuales a su vez desencadenar un aumento de respiración para que el exceso de CO 2 puede ser removido de la sangre.
Una de las técnicas del equipo utilizado consistió en insertar un gen que codifica una proteína sensible al calcio fluorescentes, Case12, en los cerebros de las ratas que viven, junto con una secuencia promotora que aseguró el gen que expresa sólo en los astrocitos.Cuando la luz se iluminó el cerebro, Case12 fluorescencia con un brillo que corresponde a la concentración de calcio en los astrocitos. El equipo encontró un aumento inmediato de calcio cuando el nivel de pH se redujo. El experimento también reveló que los astrocitos, en respuesta a cambios en el pH, se localizan en el bulbo raquídeo – un área del cerebro conocida por su “sentido” de la composición química de la sangre. El equipo observó resultados similares utilizando rebanadas de tallo cerebral y los modelos de cultivo celular.

Respuesta rápida

Los investigadores esperan que los hallazgos podrían ayudar a la comprensión de las enfermedades de insuficiencia respiratoria, tales como el síndrome de muerte súbita del lactante, también conocido como muerte de cuna, y un síndrome potencialmente fatal llamada maldición de Ondina. Si los problemas en función de las células gliales, se puede demostrar que causan estas condiciones, los astrocitos tal vez podría ser un objetivo en el futuro desarrollo de terapias.
“Lo que este estudio hace es hermoso y muy emocionante”, dice Philip Haydon, un neurocientífico en la Tufts University School of Medicine en Boston, Massachusetts. “El siguiente paso sería bloquear selectivamente los astrocitos señales de calcio o la liberación de ATP, luego en coche el cambio de pH y ver qué pasa – que determinará si los astrocitos son absolutamente necesarios en el control de la respiración.”
Gourine está de acuerdo en que es importante desarrollar herramientas para inhibir este tipo de respuestas astrocitos, pero dice que es un “gran desafío”.
Brian MacVicar, un neurocientífico de celular de la Universidad de British Columbia en Vancouver, Canadá, dice que ha habido cierto desacuerdo sobre la interacción entre astrocitos y neuronas. La pregunta es si los astrocitos pueden hacer algo lo suficientemente rápido como para alterar el comportamiento actual, influyendo en la actividad neuronal, dice, o si tienen un papel más pasivo.
“Los astrocitos se muestran aquí para responder con rapidez – en cuestión de segundos – a un estímulo fisiológico”, dice. “El impacto de este trabajo será convencer a los escépticos más empedernidos que los astrocitos pueden cambiar la actividad neuronal en respuesta a un estímulo y por lo tanto alterar una respuesta de comportamiento.”
Sin embargo, algunos investigadores dicen que es necesario tener precaución al interpretar los datos de los estudios de esos animales.”Todo el mundo probablemente de acuerdo en que los astrocitos pueden ser señal de que las neuronas en cultivo celular”, dice Attwell. “Pero el problema es que cuando se quiere mover de que en los organismos vivos, es más complicado de interpretar los datos, y sobre todo para determinar con exactitud cuál es el mecanismo de señalización”.

Trastornos del humor (afectivos)

TRATADO DE PSIQUIATRÍA

C apítulo 18

Trastornos del humor (afectivos)
E. Álvarez Martínez, J. Pérez Blanco, V. Pérez Solá

Fuente: http://www.psiquiatria.com/tratado/cap_18.pdf

ESTUDIO CLÍNICO DEL EPISODIO DEPRESIVO
En este apartado es descrito el episodio depresivo
(Tabla I) como lo será más adelante el maníaco, progresivamente, tal como suelen ir apareciendo los síntomas evitando la exposición académica que posteriormente puede entrañar dificultades cuando es
trasladado a la realidad asistencial del día a día. Es
opinión de los autores que el lector en formación podrá identificar con mayor facilidad el paciente deprimido si este es descrito tal y como evoluciona de forma “natural”, ya que las posibilidades de que efectúe
una consulta se puede producir en cualquier momento de la misma.
El inicio de las enfermedades depresivas puede producirse a cualquier edad, siendo más frecuente a partir
de los 30 años, con incrementos de incidencia en el
inicio de la involución. A excepción de los pacientes
que alternan su sintomatología depresiva con episodios de euforia, el comienzo suele ser insidioso y difícil
de identificar por el paciente. Este, suele encontrarse
más cansado físicamente de lo habitual, con frecuencia requiere un esfuerzo mayor para realizar las tareas
desempeñadas habitualmente y su interés por ellas
decrece. Se queja con mayor frecuencia de molestias
orgánicas, como cefaleas, digestiones pesadas o estreñimiento, sufre dificultades para dormir sintiéndose
poco “reparado” por el sueño. Este insomnio es con
frecuencia de mantenimiento. Al agravarse el cuadro,
es descrito por el paciente como un despertar brusco
con la percepción inmediata de angustia intensa de localización, en ocasiones, epigástrica.

Al empeorar de forma gradual el cuadro, el paciente percibe un estado de ánimo progresivamente

más bajo, estableciéndose en franca tristeza, descrita con frecuencia como un sentimiento muy distinto
al de la que es reactiva a una circunstancia vital, como un fallecimiento o una separación afectiva. Este
sentimiento se va haciendo cada vez más profundo,
y si al principio provoca con frecuencia el llanto, llegado a un cierto punto de gravedad, esta expresión
afectiva desaparece diciendo el paciente que “quisiera, pero no puede ya llorar”.
Se va haciendo más notable la dificultad en desarrollar tareas y el deterioro del rendimiento puede
ser importante.
Paralelamente el paciente se siente progresivamente menos interesado en sus actividades habituales, tanto laborales como lúdicas o sexuales. Suele
quejarse del enorme esfuerzo que representa dedicarse a actividades que antes le interesaban mucho. Cada vez sale menos de casa, y finalmente siente una
imposibilidad, a veces absoluta, para sentir placer de
cualquier tipo. Así mismo, el sentimiento gratificante
de sentir afecto por su familia llega a desaparecer. El
paciente dice encontrarse como “si no tuviera sentimientos” (anestesia afectiva), ello es con cierta frecuencia un motivo más para sentirse culpable.
Estas ideas de culpa puede relacionarlas con motivos banales como “haber reñido a su hijo”, o “dar
una mala impresión en la empresa”. Su naturaleza
puede llegar a ser delirante, por ejemplo, si el sentimiento de culpa por pegar a su hijo tiempo atrás,
implica para el paciente, un castigo divino en forma

de su malestar actual, sintiéndose indigno y despreciable. Este autodesprecio, con frecuencia e independiente de las ideas de culpa, engloba todas las facetas relacionales; el paciente puede sentirse más
feo físicamente, inútil en sus tareas, antipático y desagradable e inferior para los demás.
La tolerancia a las molestias físicas disminuye
mucho, así, molestias banales son expresadas por el
paciente como insoportables. Además, su sistema
neurovegetativo con frecuencia se altera, enlenteciéndose el ritmo intestinal y produciéndose, a veces,
crisis vegetativas que pueden confundirse con crisis
de angustia (ataques de pánico). Esto se traduce en
frecuentes quejas físicas, más acusadas en pacientes
de mayor edad, etiquetadas, en ocasiones, de síntomas hipocondríacos. En mi opinión de forma erró-
nea, ya que las quejas físicas responden a una disminución de la tolerancia al dolor y etiquetarlas así,
desvirtúa el término de hipocondría. Otras veces, estas quejas son de tanta entidad, que el paciente las
explícita durante la entrevista en primer plano y de
forma invasiva en la relación terapéutica. En estos
casos se habla de “depresión enmascarada” (término acuñado por J.J. López-lbor Aliño), ya que los
síntomas somáticos “enmascaran” a los más característicamente depresivos.
La anorexia es característica en los episodios depresivos, acompañada o no de pérdida de peso. El
paciente comenta que no le encuentra “ningún gusto
a la comida”, “que come a la fuerza, o que no lo haría en ausencia de que se lo sugirieran”. Sin embargo, en algunos subtipos clínicos de depresión, puede
evidenciarse una bulimia marcada, básicamente por
hidratos de carbono. Son ingestas de alimento compulsivas y en cantidades exageradas cada vez, pero
no de forma continuada durante todo el día. Aunque
será comentada posteriormente en la clasificación de
las enfermedades depresivas, vale la pena mencionar
que este tipo de depresiones es más frecuente en
personas jóvenes, se acompaña de somnolencia
diurna y parecen tener un ritmo marcadamente estacional.
Con la progresiva ausencia de capacidad para
sentir placer y experimentar sentimientos de afecto,
la sensación de que “la vida no vale la pena”, o “que
para vivir así….”, van haciéndose más patentes las
ideas de muerte. Posteriormente, con frecuencia se
angustia o se sorprende pensando en alguna forma
de quitarse la vida. En ocasiones los sentimientos de
culpa intensos y persistentes juegan un papel importante en los deseos de muerte.
Es dramático, el desbordamiento afectivo que sufre el paciente, en ocasiones, cuando el clínico sugiere la posibilidad de que tenga pensamientos de esta
naturaleza. A veces la ideación suicida es intensa, y
no es raro que pacientes con depresiones recurrentes, muestren intentos de suicidio en su historial clínico. De hecho, es la situación depresiva, la primera
causa de autolisis.

En cuadros depresivos graves, casi siempre de tipo melancólico (endógeno), se presentan ideas de
negación. La gravedad de las mismas puede abarcar
desde la simple impresión de que el paciente a cambiado irreversiblemente, que es “distinto”, “mi cuerpo y cerebro han cambiado y nunca saldrán del estado en que se encuentran”, pasando por la negación
de órganos, “no tengo corazón” o “mis intestinos están putrefactos”, hasta la idea completa de negación
y convencimiento de que ya está muerto. Este tipo
de ideas llevadas a su máxima expresión, constituyen
el síndrome de Cotard.
Completan la ideación depresiva, los sentimientos
de pobreza y ruina. Pacientes que son ingresados
por causa de la intensidad del cuadro o por otros
motivos, expresan: “donde voy a ir así,… no tengo
nada de ropa, lo he perdido todo,… no podré pagar
el hospital,… nos hemos quedado sin nada”, etc.
Con frecuencia muestran preocupaciones excesivas en relación a hacer frente a pagos de facturas o
préstamos, y no es raro que los distintos temas que
hemos comentado, sean relacionados estrechamente
por el enfermo. Por ejemplo, puede sentirse culpable por un pequeño y banal error cometido al firmar
un documento bancario, lo cual le lleva al convencimiento que por su culpa, le bloquearan las cuentas, y
toda su familia sufrirá las consecuencias de su erró-
nea acción, sus hijos no podrán ir a la escuela, y no
podrán ser atendidas las necesidades mínimas de la
familia. Ello va acompañado de premoniciones de
destrucción personal, ideas de negación que completan junto al deseo de morir y terminar el perjuicio
que causa a otros, la ideación depresiva.
Sin embargo, la mayor parte de casos, no presentan un pensamiento tan grave y completo, si no parte de él, las ideas de culpa moderadas y el deseo más
o menos explícito de la muerte son las evidenciadas
con mayor frecuencia en este tipo de pacientes.
La actividad física puede oscilar entre los dos polos extremos. Desde la agitación marcada, con
muestras aparatosas de petición de perdón por las
malas acciones cometidas pasando por una simple
inquietud, hasta la inhibición más grave. Muchos pacientes expresan el deseo de pasar en la cama la mayor parte del tiempo. Con asiduidad, expresan deseos de aislamiento y cualquier actividad física que
tengan que realizar “se les hace una montaña”. Es
usual que el paciente fantasee acerca de situaciones
de aislamiento completo. Esta inhibición tiene su
máxima expresión en el estupor melancólico, autentico “coma” depresivo, durante el cual, el paciente puede llegar a requerir ser sondado para su alimentación y control de micción. Estas situaciones
implican intervenciones terapéuticas enérgicas.
Algunos grupos de síntomas depresivos son característicos de determinados subtipos de depresión,
aunque serán comentados de forma más organizada
en la clasificación de las enfermedades depresivas,
los describiremos a continuación.

En ocasiones el paciente sufre un cambio en la intensidad de los síntomas a lo largo del día, mejorando a medida que avanza este, son los denominados
cambios diurnos característicos de la depresión de
tipo melancólico. Estos casos, suelen ir acompañados de despertar precoz (despertar brusco dos o tres
horas antes de lo habitual) acompañado de un intenso malestar.
Con menor frecuencia un paciente deprimido
puede presentar ideas delirantes, a veces congruentes con el estado de animo es decir, conteniendo una
temática de ruina, culpa o negación; o bien, sin relación con el humor depresivo, por ejemplo de tipo
autorreferencial (perjuicio). Más raramente, pueden
presentarse alucinaciones en este último tipo de cuadro depresivo.
En pacientes deprimidos jóvenes que inician su
enfermedad en la adolescencia se presentan rasgos
atípicos. Muestran más abulia y pérdida de interés
que tristeza, bulimia con aumento de peso, somnolencia durante el día sin insomnio aparente y suelen
presentar un ritmo estacional con tendencia a empeorar en invierno.
En la mayoría de los tratados clásicos se exponen
los llamados síntomas nucleares de la depresión siguiendo conceptos psicologicistas y fenomenológicos. Este concepto suele referirse a la hipotimia, inhibición y ansiedad. Sin embargo esta concepción
dista mucho de seguir el modelo médico y es confusa

en cuanto a los términos que usa. El concepto de
tristeza, emoción absolutamente normal y reactiva a
acontecimientos externos, poco tiene que ver con la
“angustia” o el “sufrimiento” que presenta un enfermo depresivo. La diferencia cualitativa es prácticamente constante y no solo limitada al subtipo melancólico. Lo mismo podríamos comentar acerca de la
ansiedad y la inhibición con la constante de las diferencias cualitativas.
En la Tabla II se intenta una aproximación al modelo médico de enfermedad en opinión de los autores más cercana a la realidad y al concepto de la depresión como tal. Como se comenta en el apartado
sobre etiopatogenia es postulada desde hace más de
dos décadas una hipofunción serotoninérgica (5HT)
en la depresión como alteración de vulnerabilidad o
de rasgo y una probable hipofunción nor-adrenérgica como cambio de estado. Tres de los síntomas nucleares de la depresión que son descritos están claramente relacionados con la comentada disminución
de actividad 5HT en el sistema nervioso central
(SNC): disminución de la resistencia al estrés ambiental, disminución de la resistencia al dolor y alteraciones en los ritmos circadianos. La dificultad o
imposibilidad para experimentar sensaciones placenteras es mucho más complejo de relacionar neuroquímicamente de forma simplista, en parte debido
a la imposibilidad de usar modelos animales. Por supuesto la correlación con algunos de los síntomas

ideativos es todavía más tentativo y complejo. Esta
tabla constituye un intento de relacionar lo más adecuadamente posible los denominados síntomas nucleares o principales, su posible base neuroquímica y
los términos utilizados habitualmente en las guías de
criterios diagnósticos para denominar los síntomas
depresivos.
CLÍNICA DEL EPISODIO MANÍACO
La presentación de una fase maníaca (Tabla III) es
descrita habitualmente como la imagen especular de
la depresión. El paciente tiene un aspecto hablador,
con una actividad física exagerada, bromista y lúdico.
Parece prestar atención a cualquier estímulo circundante y atender en apariencia a todo. Tolera mal la
frustración y llevarle la contraria, incluso en un tema
banal puede implicar un estado de agitación o de
pérdida de control. El máximo grado de agitación y
agresividad en un paciente de este tipo era conocido
clásicamente como furor maníaco.
El inicio de un episodio maníaco suele ser de evolución rápida. En 24-72 horas el estado clínico del
paciente puede cambiar de forma radical. Puede empezar con una disminución de la necesidad de dormir que nunca debe confundirse con el insomnio que
puede presentarse en una fase depresiva. El paciente
se despierta espontáneamente de madrugada sintiéndose descansado y pletórico de energía. Es frecuente que una enferma maníaca ama de casa utilice

la lavadora o use el aspirador a las cuatro de la madrugada sin ninguna conciencia de hacer algo inadecuado. En efecto la sensación de vitalidad, fuerza fí-
sica y actividad es total. Existe un aumento general
de la actividad física y al principio la sensación de
felicidad puede ser desmesurada. A medida que se
incrementa la gravedad del episodio, el choque constante con la realidad es inevitable: molesta a los demás, las personas que se relacionan con el paciente
no pueden seguir su ritmo etc. van apareciendo episodios de frustración, irritabilidad y disforia que puede llegar a una agresividad franca tanto dirigida hacia
los demás como hacia él mismo.
El curso del pensamiento y el lenguaje están
acelerados. Habla en voz alta efectuando asociaciones cacofónicas y “divertidas”, imita el tono y características del lenguaje de otras personas, hace rimas,
dice irrelevancias y neologismos, el curso del pensamiento además de acelerado se vuelve lábil. Esta tendencia a la asociación y la debilidad del vínculo entre
frases puede implicar una aparente pérdida de relación temática entre frases denominándose fuga de
ideas. En esta situación experimenta la sensación de
que le “vuelan” y se le “escapan” literalmente las cosas que tenía intención de decir. El paciente habla
deprisa y apenas deja espacio para que contesten los
demás, no los deja hablar o aprovecha la más mínima pausa para interrumpir y reiniciar su discurso.
Con frecuencia se dice que habla a presión.
Los sentimientos que predominan son de sobrevaloración de sus posibilidades e incremento de la
autoestima. El contenido del pensamiento va desde
un optimismo exagerado a contenidos delirantes
habitualmente congruentes con el estado de ánimo.
Con frecuencia la temática de estas ideas está relacionada con inventos y soluciones magistrales de
problemas complejos. Un paciente, por ejemplo, reclamaba el premio Nobel de economía por solucionar el tema de la crisis económica mundial aumentando la impresión de billetes de curso legal. Aunque
con menor frecuencia, pueden presentar ideas delirantes no congruentes con la euforia que suele dominar el cuadro clínico, con temáticas autorreferenciales o místicas. Si esto ocurre en el primer episodio
pueden ser diagnosticados erróneamente de esquizofrenia.
La conducta del paciente se va volviendo más imprudente y no es raro que efectúe conductas socialmente inapropiadas de las que después se arrepiente amargamente. Desde una exagerada procacidad
sexual en los comentarios y proposiciones, hasta ideas descabelladas de negocios en las que puede implicar a otras personas sobre todo al inicio del episodio.
Es frecuente que gaste exageradamente “vaciando”
literalmente las tarjetas de crédito. Una vez remitido
el episodio este aspecto suele ser de los que acarrea
más problemas al paciente y su familia así como
constituir la temática propia de ideas de culpa si el
paciente efectúa episodios depresivos. Algunos pa-

cientes con experiencia de pasados episodios maníacos y con riesgo de recurrencias futuras “se prohiben” legalmente la entrada en los casinos de juego o
el uso de las comentadas tarjetas de crédito.

Diagnosticando la Depresión.

 

 

 

 

 

 

 

DEPRESIÓN: LO QUE SABES, PUEDE AYUDARTE
FEDERACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL  8
DIAGNOSTICANDO LA DEPRESIÓN
Fuente:

Federación Mundial de la Salud Mental
12940 Harbor Drive, Suite 101
Woodbridge VA 22192 USA
+1-703-494-6515
+1-703-494-6518 (Fax)
info@wfmh.com
http://www.wfmh.org

La depresión es una enfermedad compleja con varios síntomas. Hay numerosas
listas y evaluaciones para detectar la depresión.  Estos son basados en varios
criterios.  No todos los individuos con depresión experimentan todos los
síntomas.  El número y la severidad de los síntomas pueden variar entre  cada
individuo y  el tiempo.
Síntomas
Tristeza persistente, ansiedad  y una sensación de vacío.
Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
Sentimientos de culpa, desvalorización  y  falta de apoyo.
Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba o pérdida de
apetito sexual.
Fatiga, desgano o pérdida de energía.
Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones.
Cambios en los patrones del sueño, insomnio, despertar muy temprano  o
dormir en exceso.
Cambios en el apetito.
Pensamientos de muerte o suicidio, o intentos de suicidio.
Ansiedad e irritabilidad.
Síntomas físicos como dolores de cabeza, trastornos digestivos o dolor
crónico.

Si tú, o alguien que conoces, tiene cinco o más de estos síntomas en un periodo
de dos semanas o más largo, puedes tener depresión. Es importante hablar con
un médico o terapeuta.
Episodios de depresión pueden ser exacerbados por circunstancias difíciles
como la pérdida de un ser querido, una enfermedad crónica o pueden aparecer
sin una causa aparente.
Síntomas Depresivos: Aspectos personales, sociales y
culturales
No todas las personas que sufren depresión presentarán todos los síntomas.
Algunos se sienten tristes o melancólicos y no pueden disfrutar las actividades
normales. Sienten desesperanza y tienen problemas para dormir y pérdida de
apetito o de peso. Otras personas con depresión pueden comer o dormir en
exceso. Se pueden sentir culpables, irritables, desmotivados o tener acciones
compulsivas como trabajar en exceso. También, pueden tener  conductas
imprudentes, pensamientos suicidas o hablar sobre lastimarse a ellos mismos.
Todas estas personas pueden sufrir de depresión. Las experiencias con la
enfermedad difieren dramáticamente. Los síntomas pueden variar dependiendo

de quien eres como individuo, tu sexo, tu genética, tus mecanismos de defensa
o de apoyo, tus relaciones y la cultura en la que vivas.
Los hombres pueden mostrar diferentes síntomas o conductas al de las mujeres.
Por ejemplo, pueden presentar fatiga, irritabilidad o enojo y pérdida de interés en
el trabajo o en actividades de esparcimiento, abuso de sustancias o conductas
imprudentes.
vii
En distintas culturas, algunas
personas están más expuestas
que otras a padecer síntomas
particulares. Por ejemplo,
algunos pueden presentar
síntomas físicos como
consecuencia de su depresión;
pueden tener problemas
estomacales y dolores crónicos
como dolores de cabeza. Estos
síntomas físicos son una señal
de  depresión.

Varios
investigadores han demostrado
que la depresión y el dolor
comparten caminos biológicos
en el sistema nervioso que está
involucrado en la transmisión,
regulación y percepción de las emociones y el dolor.
viii
Los medicamentos
identifican los neurotransmisores en el tratamiento.
La conexión de la mente y el cuerpo en la depresión es actualmente un área de
investigación. Una encuesta internacional, “la verdad dolorosa”, efectuada en
Brasil, Alemania, Canadá y México por la Federación Mundial de la Salud Mental
y la Organización Mundial de Médicos Familiares, reveló que hay lagunas y
brechas en el conocimiento de la depresión por parte de pacientes y médicos,
que a menudo ocasionan diagnósticos equivocados o retraso en el diagnóstico.
ix
Los médicos preguntarían por síntomas físicos  y  si ellos tuvieran un mejor
entendimiento sobre esta conexión entre la mente y el cuerpo,  lograrían un
diagnóstico en un menor tiempo.
x
La encuesta estima que 72% de la gente con depresión no creía antes de su
diagnóstico que los síntomas físicos, como son dolores de cabeza, dolores de
espalda, problemas estomacales y otros dolores, eran síntomas de depresión.
79% confirmaron que estos síntomas eran indicativos para visitar a un médico.

Un estudio reciente en Brasil y en otras culturas latinoamericanas encontraron
que pacientes en atención primaria,  difieren en sus explicaciones y atribuciones
de los  síntomas físicos asociados con la depresión debido a sus diferencias

culturales.
xi Un mejor entendimiento sobre estas diferencias y  la forma en que
éstas se relacionan con las manifestaciones físicas de este trastorno, ayudará a
que los médicos  y profesionales de la salud puedan identificar y tratar la
depresión con una mayor efectividad en distintas culturas.
Diagnóstico
Hay muchas herramientas disponibles para diagnosticar la depresión. La
mayoría de éstas están basadas en criterios de la Clasificación Internacional de
Enfermedades (ICD)10 (ver cuadro siguiente) o el Diagnóstico estadounidense y
Manual Estadístico de Trastornos Mentales IV-TR (DSM-IV-TR).

Herramientas de chequeo por Internet
Hay varios métodos de evaluación y auto-chequeos disponibles en Internet.
Algunas herramientas son similares y cuentan con un listado de varios síntomas
de depresión. Hay una creciente investigación que examina la efectividad de
esto instrumentos, los cuales han sido evaluados como positivos y efectivos. Por
ejemplo, un estudio canadiense evaluó un chequeo por Internet y encontró que
estos mecanismos eran confiables para identificar a pacientes con o sin
depresión crónica.
xv
Otro estudio reciente en Ámsterdam evaluó la efectividad
de estos chequeos por Internet y encontró que eran efectivos y que producen un
alto número de respuestas positivas erróneas.
xvi
Las auto-evaluaciones por Internet son herramientas de apoyo que ayudan a
determinar si padeces depresión. Sin embargo, esto no lo es todo. Ten cuidado
con Internet y con las fuentes y no sigas ninguna sugerencia de tratamiento sin
hablar primero con tu médico.

Si tu crees que sufres de depresión, habla con alguien. A menudo este es el
primer paso para sentirte mejor. Esta persona puede ser un familiar,  amigo,
un profesional de la salud, un líder comunitario o un especialista de
herbolaria certificado.

Resumen: Lo que sabes, puede ayudarte
La depresión es real. Hay señales y síntomas de la depresión y cada persona
exhibirá síntomas distintos. Obtener un diagnóstico puede ser difícil
dependiendo de donde vivas, pero es importante que lo realices. Utiliza todos los
recursos en tu comunidad incluyendo la información de este documento.