Desarrollo Diacrónico.Paradigmas Fundamentales


 

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PARADIGMAS FUNDAMENTALES (Tabla I)
La Psiquiatría surge como especialidad cuando se
medicaliza la locura, lo cual aparece ya claramente
planteado por Ph. Pinel, considerados por todos como
el fundador de la Psiquiatría, en la Introducción
de su famoso Tratado Médico-filosófico de la enajenación
del alma o Manía (1801), cuyas palabras hemos
recordado al comienzo, y ello constituye el primer
paradigma psiquiátrico: La locura es una
enfermedad.
Tanto Pinel, como su discípulo Esquirol tuvieron,
especialmente este último, verdadero creador de la
Escuela Psiquiátrica francesa, un doble planteamiento
respecto a las causas y naturaleza de la enfermedad
mental. Siguiendo la tradición médica, señalan
al cerebro como sede de la locura, pero piensan que
son las pasiones la verdadera causa de la enfermedad.
Para ambos la alienación mental consiste en
una perturbación del autodominio y de la voluntad,
lo que significa que el hombre se ve desbordado por
las pasiones, por lo que la locura surge desde el interior
del hombre6. Esta tesis aparece claramente formulada
por Esquirol en Des passions considerés come
causes, symtòmes et moyens curatifs de
l’alienation mental (1805), en donde afirma: “No
solamente las pasiones son la causa más común de
la alienación mental, sino que tienen con la enfermedad
y sus variantes parecidos muy sorprendentes”. Y

para su análisis, tanto Pinel como Esquirol, recurren
al estudio de los clásicos, especialmente Séneca y Cicerón,
y realizan un esfuerzo para unir las tradiciones
filosóficas que se ocupan del alma con las tradiciones
médicas que se refieren al cuerpo7.
Bajo la influencia de Etienne Bonnoit de Condilac
(1718-1780), autor decisivo para el pensamiento
ilustrado francés y cuyas ideas los médicos reciben a
trabes de P. J. G. Cabanis (1757-1809), amigo y
protector de Pinel, este, junto a Esquirol, abandonan
en lo posible la especulación y recurren al planteamiento
empírico y tratan de caracterizar la locura
por medio de una cuidadosa observación de los casos
individuales con el fin de observar los “rasgos comunes”
que podrían llevar a ciertas “agrupaciones”,
las cuales no debían ser consideradas como enfermedades
sino como “especies clínicas”, expresión de
un proceso común la alienación mental, lo cual
constituye el segundo paradigma fundamental: el de
la existencia de una sola enfermedad o locura.

La investigación de Pinel llevó a reconocer la existencia
de cuatro formas típicas de la locura: manía,
melancolía, demencia e idiocia, formas que fueron
enriquecidas por Esquirol y otros autores, pero ellas,
como decimos, debían ser consideradas como tipos
clínicos y no como enfermedades, ya que existe una
sola locura. Esta idea, que estaba ya en la medicina
griega8, fue claramente mantenida por Esquirol y así
en su famoso tratado de 1838, Des maladies mentales
considerés sous le rapports médical, hygienique
et médico-legal, escribió. “La locura puede
afectar sucesiva y alternativamente todas estas formas:
la monomanía, la melancolía y la demencia se
reemplazan, se complican en el curso de la misma
enfermedad, de un mismo individuo. Esto es lo que
ha llevado a algunos médicos a rechazar toda distinción
y a no admitir más que la existencia de una sola
enfermedad que se presenta en formas variadas” (el
subrayado es nuestro).
Esta idea de la existencia de una sola locura9 progresa
en toda Europa y, en líneas generales, las tesis
de los autores se diferencian poco unas de otras. En
Francia Etienne-Jean Georget (1795-1825), discípulo
de Esquirol, sin embargo bastantes años antes de la
publicación de la Monografía de este de 1838, en su
libro De la Folie de 1820 se refirió a la Psicosis única,
señalando que la enfermedad mental era una enfermedad
cerebral que se manifestaba de muchas maneras
en cuadros clínicos que no podían ser considerados
como enfermedades, y así escribió que “pueden
verse una serie de tipos intermedios, lo que garantiza
que hay una transición imperceptible entre una y otra
forma de enfermedad mental”.
Esta idea del origen cerebral de la locura, la cual
se manifiesta de forma diferente en función del
asiento de la lesión, es repetida por la mayoría de los

autores que se mueven dentro del paradigma de la
Psicosis única, en realidad la casi totalidad de ellos,
hasta las formulaciones de Kahlbaum y Kraepelin.
Aquí debe citarse al belga Guislain (1747-1860) que
tuvo una gran influencia en Alemania y, a través de
él, se introdujo en este país la tesis de la Psicosis única,
cuyos defensores fundamentales fueron Zeller,
Neuman, Arnd y Griessinger.
De todos ellos interesa destacar a H. Neuman
(1814-1888), no sólo por ser el defensor más radical
en Alemania de este planteamiento –“sólo hay una
clase de perturbación mental y la llamamos locura”,
escribió– sino especialmente por el empeño que puso
en la noción de proceso (Vorgang), señalando
que solo es posible conocer la locura por su evolución
temporal y esto es, pesaba Neuman, la razón de
por que la nosología psiquiátrica al uso era parte
más débil y sugirió dos formas de clasificar mentales:
por su curso o evolución temporal o por la neuropatología,
planteamientos que fueron seguidos, el primero
por Kraepelin y el segundo por Wernicke.
Pero el autor principal fue Wilhelm Griessinger
(1817-1865), que por muchas razones, debe ser
considerado como el fundador de la Psiquiatría científica
alemana10 y cuya obra fundamental, Pathologie
und Psychiatrie der psychischen Kranlheiten
(1848) fue muy influyente durante años. Siguiendo a
su maestro Zeller durante tiempo defendió también
la tesis de la Psicosis única y que debido a su poderosa
influencia se impuso en toda Europa.
Así pues la Psiquiatría durante sesenta años siguió
la tesis de la psicosis única, y aunque persistió algún
tiempo más, en la década de los años sesenta se iniciaron
planteamientos nuevos, que influyeron en
Kraepelin quien de modo definitivo acabó con la Tesis
de la psicosis única y proclamó la existencia de diferentes
enfermedades mentales.
Hoffman (1861) y Snell (1865), al estudiar la Paranoia,
describen la existencia de una Paranoia primaria
(primäre Verruckheit) con lo que se muestra que
este cuadro no es siempre un proceso secundario,
idea que terminó por reconocer Griessinger en 1893
y que fue más tarde aceptada por la mayoría de los
psiquiatras alemanes (Sander, 1868; Westphal, 1867)
y en 1893 en el Congreso de Psiquiatría de Berlín se
llegó a la conclusión de que la Paranoia era “una enfermedad
primaria de la razón”, y de este modo empezó
a considerarse la posibilidad de la existencia de
diferentes locuras independientes unas de otras.

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