La genética y el impacto del maltrato infantil

Araceli Rosa, Gemma Estrada, Helen Vossen, Marina Mitjans, Ximena Goldberg, María José Martín, Mar Fatjó-Vilas, Silvia Alemany, Bárbara Arias y Lourdes Fañanás, en la Universidad de Barcelona.

 
 

La genética puede modular el impacto del maltrato infantil

Un estudio dirigido por Lourdes Fañanás, profesora de la Unidad de Antropología del Departamento de Biología Animal y del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB) y directora del Grupo de Investigación Consolidado Genes y Ambiente en la Comprensión de la Diversidad de la Conducta Humana y de la Etiopatogenia de la Enfermedad Mental de esta misma institución, revela nuevos datos para comprender el vínculo entre las conductas relacionadas con el abuso infantil y los cuadros psicóticos en la edad adulta.

El artículo, que se publica en The British Journal of Psychiatry, revela que algunas diferencias en genes relacionados con la respuesta adaptativa del organismo a situaciones de estrés psicosocial, por ejemplo el gen del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), podrían moderar la asociación entre la adversidad infantil y los síntomas psicóticos en la edad adulta.

El objetivo del trabajo, basado en 533 individuos adultos de la población española, era determinar el efecto de dos tipos específicos de adversidad infantil cualitativamente diferentes: abuso y negligencia, en el riesgo para sufrir brotes psicóticos en la vida adulta. La premisa implícita de esta aproximación dimensional a la psicosis es que experimentar brotes psicóticos atenuados no siempre iría asociado a la presencia de un trastorno psicótico.

Los científicos analizaron la posible moderación de la asociación entre adversidad infantil y los brotes psicóticos producida por el polimorfismo Val66Met del gen BDNF, una neurotrofina con un importante papel en la plasticidad sináptica, el crecimiento y la diferenciación neuronales en el sistema nervioso central y en la supervivencia de neuronas en respuesta al estrés.

Los resultados demuestran que los episodios de abuso infantil van asociados a la presencia de los brotes psicóticos, al contrario que los episodios de negligencia. Además, esta relación es independiente del efecto de otras variables que pueden influir en el riesgo de sufrir este tipo de episodios, como la personalidad esquizotípica o consumo de cánabis.

Por otra parte, el alelo Met es la variante genética del BDNF que se asocia al riesgo de sufrir un brote psicótico cuando el individuo ha sufrido abuso infantil. Esta variante se ha relacionado con una menor secreción de BDNF, especialmente en situaciones de estrés psicosocial. Según las conclusiones del estudio, el efecto observado de interacción gen-ambiente podría ser responsable, al menos en parte, de la variación psicopatológica individual en la respuesta al abuso infantil.

Fañanás ha indicado que “diversos estudios han puesto de manifiesto una asociación entre el hecho de sufrir maltrato en la infancia y el posterior desarrollo de psicopatologías. Sin embargo, no todos los individuos expuestos a situaciones adversas durante la infancia manifiestan síntomas psiquiátricos en la etapa adulta”. La variabilidad se puede explicar, en parte, por la existencia de variantes genéticas protectoras.

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